Cestari, autor en Cestari Tolvas

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LA FAMILIA SCHERGER

Hernán Scherger es de Embajador Martini provincia de La Pampa y junto a su familia tiene una empresa familiar que desarrolla agricultura y ganadería.
Hernán es usuario Cestari desde hace años, actualmente con dos tolvas de 24.700 L. 4R y dos de 14.000 2R, y con esto de las redes sociales se contactó con nuestra cuenta de Instagram. Hernán sabe del potencial de las redes sociales y sobre la viralizacion de una imagen. Él mismo fue protagonista de una foto espectacular que recorrió el mundo entero a través de la web. Y ese es el motivo de esta nota.
Este intercambio de mensajes nos acercó a Hernán y su familia y por supuesto a una gran cantidad de imágenes e historias.
La familia Scherger está conformada por tres hermanos, Cristian, Eric y Hernán, segunda generación, hijos de Remigio y de Isabel. Sus empleados son Sergio, Juan y Juan Ignacio, un primo de ellos.
Su vida se desarrolla como cualquier familia de trabajo del interior del país, en el campo, entre maquinarias, animales y con el centro en el esfuerzo diario para seguir adelante.

LA HISTORIA DE LA FOTO MÁS VIRAL DEL AGRO ARGENTINO

El 18 de diciembre de 2020 parecía que iba a ser un día normal, o un día más de trabajo en el campo, en la cosecha de trigo. La empresa Unser Land, de la familia Scherger con Hernán a la cabeza, se encontraba trabajando en la Estancia El Olivo entre Embajador Martini e Ingeniero Luiggi, provincia de la Pampa.
Aunque pronosticaban lluvia para la tarde, luego de terminar un lote de trigo, Hernán y su hermano se encontraban sopleteando en una de las cosechadoras, cuando la tormenta se vino de golpe levantando una nube de tierra que solo la imagen puede describir. El propio Hernán sacó la foto un minuto antes de que tuvieran que colocar las tolvas Cestari como resguardo de las casillas.
Imprevistos y experiencias que solo el campo puede ofrecer y que la tecnología, hoy permite que conozcamos. “Subí la foto a mis redes sociales y se viralizó en Argentina y otro países como Brasil y México.”, explica.

SU HISTORIA CON CESTARI

El contacto con nuestra empresa alegró mucho a Hernán, quien nos cuenta su historia con Cestari: “Desde niño en mis vacaciones fuera del horario escolar, tanto mis hermanos como yo, íbamos de carrero en la cosecha de trigo en diciembre y girasol en febrero, y así siempre apegados con las tolvas Cestari desde pequeños” y agrega: “Ahora tengo 34 años, y seguimos fiel a la marca, siempre trabajando”.
Desde Industrias Metalúrgicas Cestari agradecemos a la familia Scherger y especialmente a Hernán por contarnos su historia con Cestari que incluye la foto más viral del agro argentino.

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Tomás Ceferino Sills se define como combatiente de Malvinas. Vive en Colón, provincia de Buenos Aires, está casado con Betty y tiene dos hijas, Julia y Bárbara.

Tommy, como lo conocen todos nació en San Antonio de Areco y es hijo Matilde quien fuera maestra rural y de Tomás, agricultor toda su vida. Es el primero de cuatro hermanos y vivió desde su infancia en el campo.

Su adolescencia lo empieza a arrimar a la ciudad de Colón, Buenos Aires. Sus estudios secundarios los realizó en la Escuela Agrotécnica Salesiana de Ferré entre 1976 y 1981.

 

LAS ISLAS MALVINAS

Tommy recuerda: “El 5 de febrero de 1982 comencé a hacer el Servicio Militar” y agrega: “A nuestras Islas fui como soldado integrante de la Compañía Ingenieros de Combate 601, con asiento en Campo de Mayo”.

La vida de este combatiente de Malvinas estuvo atravesada por el campo. “En enero de 1985 empecé a trabajar en el Semillero Morgan, lugar donde estuve trabajando 32 años, hasta fines de 2016”.

Hoy es 2 de abril, un nuevo 2 de abril y los recuerdos afloran en Tommy: “Como todos los años, sentimentalmente para mí no deja de ser una época complicada, Malvinas quedó grabada a fuego en mi corazón y el hecho de ser Veterano, de haber sido elegido por el destino para defender a nuestra Patria, con mis 19 años en aquella época, me enorgullece de sobremanera”.

 

¿Cómo fueron esos días de espera?

– El 2 de abril de 1982 fue la recuperación de nuestras Islas y a partir de ahí empezaron los preparativos en el Regimiento, había mucha incertidumbre porque no se sabía si íbamos o no. Hasta que una tarde nos confirmaron que nuestra sección iba a ir a Malvinas.

 

¿Cómo lo tomaste?

Sabía que íbamos a una guerra, ya la flota inglesa había zarpado desde el Reino Unido y no había vuelta atrás. Al final llegó ese esperado día a mediados de abril. En un Boeing 707 de la Fuerza Aérea fuimos desde la base aérea de El Palomar a Río Gallegos y desde ahí, en otro avión más chico, un Boeing 737, a Malvinas. Luego en formación nos dirigimos caminando hacia las afueras de Puerto Argentino, en el sector oeste, distante a unos casi 4 kilómetros del aeropuerto.

 

 ¿Qué recuerdo te viene a la mente?

El bautismo de fuego, como se lo llama, fue el 1 de mayo. Volviendo al 1° de mayo, esa madrugada fue el día que marca a fuego mi permanencia en Malvinas. Recuerdo que nos gritaron ¡¡¡ALERTA ROJA… ¡¡¡ALERTA ROJA!!! y eso era sinónimo de ataque aéreo, no falló la advertencia, fueron los primeros aviones ingleses que vi pasar a muchísima velocidad, su misión era atacar y destruir la pista del aeropuerto para dejarla inutilizable. El 2 de mayo nos informaron que habían hundido al ARA Crucero General Belgrano y ahí falleció el soldado conscripto de esta ciudad, nuestro héroe Gerardo Marchisio*.

Las noches eran cortadas en muchas oportunidades por el bombardeo que hacían las fragatas inglesas, ese silbido que producían los proyectiles y luego ver el fogonazo, escuchando la explosión si era cerca, son cosas que no me voy a olvidar jamás.

Entre los duros recuerdos Tommy siente admiración por los pilotos argentinos. Pero todo desemboca en la tragedia de la guerra: “El 14 de junio fue el día más complicado y el que más recuerdos amargos me trae, ver pasar a muchos heridos desde las primeras horas, ya la tropa se venía replegando de los montes (cerros) cercanos. El bombardeo final de ellos se produjo cerca del mediodía, era naval y con morteros desde tierra, en la posición de combate que tenía, estaba junto a mi compañero Julio Campetella, no me quedaba otra cosa que rogar y rezar a la virgen de Lourdes para que no nos caiga un proyectil. El silbido de las bombas y la explosión ensordecedora a continuación, fueron momentos que no me voy a olvidar jamás y considero que es la mayor secuela que me dejó la guerra, los ruidos imprevistos”, y agrega: “Fui prisionero de guerra por unos días en el sector del aeropuerto y luego regresé al continente en el buque hospital ARA Bahía Paraíso hasta Puerto Quilla en Santa Cruz, luego en un avión Fokker F-28 nos trasladaron hasta Comodoro Rivadavia y de ahí en un Boeing 707 a la Base aérea de El Palomar”.

A lo difícil de la guerra se impuso la emoción de volver a ver a sus padres y a su tío una vez de regreso: “La alegría y emoción de encontrarme con ellos es indescriptible en palabras”.

Luego de unos días en su casa y en el campo regresó nuevamente al Regimiento, hasta que le dieron la baja definitiva.

 

EL REGRESO

¿Volviste a Malvinas?

-Sí, gracias a mis padres pude volver a nuestras Islas en septiembre de 2013, fui con mi señora, estuvimos allí una semana. Un viaje soñado que me sirvió un poco para cerrar el ciclo Malvinas, recorrer el lugar donde pasé la mayor parte de la guerra, el galpón donde dormíamos durante el día (cuando se podía), el aeropuerto donde bajamos, el puerto, el cementerio Argentino de Darwin y lugares donde se combatió duramente, son recuerdos que me quedarán de por vida. Realmente pasamos una semana llena de anécdotas y vivencias, me traje recuerdos imborrables.

 

 

SU HISTORIA CON CESTARI

“Gracias a Dios he tenido la posibilidad de dar charlas en distintos colegios sobre mi experiencia en Malvinas, pero nunca me iba a imaginar que un día me contactara Cestari proponiéndome contar mi vivencia como combatiente, en una fecha que para mí es muy importante”, nos cuenta emocionado Tomás Sills y amplía: “Qué orgullo, pensé, el mismo orgullo que siento cuando veo por el país las tolvas autodescargables Cestari que se fabrican acá en Colón y para el mundo”.

 

¿Cómo es tu relación con Cestari?

-Trataré de resumir en pocas palaras, que no es fácil, mi relación con la marca Cestari ya que siempre estuve ligado a lo que siempre amé, EL CAMPO ARGENTINO. Allá por la década del 80 vienen a Colón mi tío, su socio y mi hermano Patricio que trabajaba con ellos. Venían a comprar su primera autodescargable, Nino y Néstor Cestari los atendieron y luego los llevaron a conocer la fábrica, de esta manera llega la primera monotolva Cestari al pago de mi infancia.

Tommy se apasiona y sigue con su relato: “En el año 1985 vengo a trabajar al Semillero Morgan, obviamente todas las tolvas en las que se hacían los movimientos, los acoplados playos y casillas para el personal de campo eran de la marca”.

“Hoy los contratistas que trabajan los dos pequeños campos que eran de mi papá, tienen tolvas autodescargables Cestari acompañando a sus cosechadoras, qué más decir…”, manifiesta con su tono amable y agradece: “Gracias familia Cestari por el espacio y por ser fuente de trabajo genuino para esta gran ciudad”.

Tomás Sills es un referente en la ciudad de Colón y la región. Su paso por Malvinas fue resignificado por él mismo y de esa experiencia ha podido sacar conclusiones para reconstruir su vida. Sin dudas es un ejemplo para todos y desde Industrias Metalúrgicas Cestari queríamos reconocerlo en este día tan sentido y especial para nuestro país.

Para el final elegimos una frase en la que Tomás Sills une sus dos pasiones: “La misma pasión que siento por Malvinas es la que siento por nuestro campo argentino, motor indispensable de nuestro querido país¨.

 

*Gerardo Marchisio fue un heroe de Malvinas nacido en la ciudad de Colón.
Fue caído con el hundimiento del Ara General Belgrano en uno de los crímenes
de guerra más repudiados de la historia.
Gerardo trabajó un tiempo en Industrias Metalúrgicas Cestari.
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Florencia Rosso Divito es una mujer agropecuaria con orgullo de llevar adelante su empresa familiar. Es la tercera generación de su familia y en este día de la mujer queremos conocer su historia.

Los días muchas veces en el campo no distinguen de semanas. Cada día presenta un abanico de nuevas oportunidades. Pero, ¿Cómo es un día de Florencia? Sobre esto nos cuenta: “Cada día comienza con un desafío distinto,  superando los inconvenientes que se presentan  y siempre con el privilegio de estar acompañada de mi familia”.


“Ser mujer en el ambiente del agro es derrumbar prejuicios y límites impuestos, a la vez me hace  comprometer cada vez más con el sector “. (Florencia Rosso Di Vito)


Florencia pone  especial énfasis al hablar de su familia, su prioridad. Y en ella carga la responsabilidad de ser la tercera generación que continua con los trabajos agropecuarios. “Ser la tercera generación de mi familia significa mirar hacia atrás y ver el esfuerzo realizado por generaciones anteriores, valorando siempre el sacrificio que han hecho y  disfrutando también del avance de la tecnología”, manifiesta Florencia Rosso Divito.

Hoy es 8 de marzo y se conmemora el Día Internacional de la Mujer. Ser mujer en el ambiente agropecuario es un gran desafío que Florencia afronta día a día. Sobre el significado de ser mujer en un ámbito generalmente ocupado por hombres nos cuenta: “Ser mujer en el ambiente del agro es derrumbar prejuicios y límites impuestos, a la vez me hace  comprometer cada vez más con el sector “.

Los desafíos marcan siempre el camino. “Mi desafío principal es enseñar a mis hijos el respeto por lo que una hace, agradeciendo lo que la vida nos dio”, cierra Florencia.

En Industrias Metalúrgicas Cestari queremos brindar un homenaje a las mujeres de nuestro país y en especial a las mujeres que como Florencia aportan día a día con trabajo y dignidad toda su capacidad en el campo argentino.

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El día 7 de marzo es el “Día Mundial del Campo”. Esta celebración se originó en Argentina, y poco a poco se extendió a todo el mundo.

En este día, desde Industrias Metalúrgicas Cestari queremos hacer un reconocimiento al campo, conociendo algunas de las miles y miles de historias que se construyen en nuestro campo argentino.

Roberto, Marcelo y Lisandro son de Mariano H. Alfonzo, provincia de Buenos Aires, y por supuesto son usuarios Cestari desde hace muchos años. Ya es la tercera generación de la familia Churin, que continúa con el trabajo en diversas tareas agrícolas.

Lisandro nos cuenta como es un día de campo para esta familia: “No son todos iguales debido a las fechas que el campo maneja. Unos días hacemos trilla, otros días hacemos fumigaciones, otros bolsones, pero generalmente arrancamos con mi papá pasando a buscar a los chicos con los que trabajamos para ir al campo, que está a unos cinco kilómetros de Alfonzo. Una vez ahí, arrancamos con unos mates, dividiendo las tareas y así arrancamos”.

No todos los días son iguales en el campo argentino y la diversidad de tareas es lo que lo hace atractivo. La familia Churin vive, trabaja y respira “campo” desde hace muchos años y Lisandro ya transita la tercera generación.

¿Qué significa esto? “Es algo lindo y medio loco también. En el día a día te encontrás con gente que te conoce o conoce toda tu historia y uno no sabe quién es”, y agrega sobre su historia: “Arranca con mi abuelo materno, Roberto Pepa, que trabajó en el campo toda su vida, junto a sus hermanos después que se sus padres vinieran de Italia. Tuvo dos hijas y un hijo, una de ellas mi mamá, Karina, que se casó con mi papá, Marcelo.  Él era empleado rural de chico hasta que junto con unos amigos pudieron comprar el primer fumigador, y ahí arrancaron con una sociedad. Luego pudo largarse solo y de ahí vengo yo, que desde siempre supe que iba a seguir con esto. Voy intentando aprender y de hacer el trabajo de la mejor manera posible”, cuenta Lisandro.

 


“El campo es lo que a uno le hace bien. Donde nos gusta estar”. (Lisandro Churin)


 

En cuanto a sus desafíos futuros la consigna de la familia Churin es clara: “Seguir creciendo. Hoy contamos con dos fumigadores, dos equipos de fertilizadoras y uno de cosecha. De chico decía que quería tener varios de cosecha. Hoy un poco más de grande viendo como es un poco todo es algo más complicado, pero no imposible. Ojalá se puedan sumar otras unidades”.

Para muchísima gente  de nuestro país el campo es la vida. ¿Qué significa el campo para una familia de trabajadores como los Churin? Lisandro nos responde: “El campo es lo que a uno le hace bien. Donde nos gusta estar”. Y sin dudas esta es la mejor definición para celebrar este día.

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Esta semana Industrias Metalúrgicas Cestari participó de Expoagro Digital, la muestra virtual del campo argentino. En los tres días que duró la exposición, en la plataforma de Expoagro, Néstor Cestari realizó una disertación denominada «Una historia familiar, 4 generaciones Cestari, 93 años de vida».
Allí desarrolló ante cientos de usuarios, la historia de Cestari, su identidad, el rol de la 4° generación y, por su varias anécdotas.

Una foto y el recuerdo de Nino Cestari

En una conversación emotiva, Néstor mostró una foto, a la que sumó su descripción: «Esta foto es del año 1930 cuando se empezaron a construir los tanques para el cereal, es una foto histórica de nuestra fábrica. Se ven los carros con ruedas de madera y los camiones que se carrozaban con esos tanques, todavía conservamos uno en el ingreso a la fabrica».
La foto es un documento invalorable para la historia de la empresa, sobre todo por las personas que allí aparecen y así lo expresó Néstor: «En el el tanque que está en el suelo, está en la punta Andrés Cestari, mi abuelo. En el capot del camión está «Nino», Juan Fernando Cestari, mi padre, y enseguida, arriba del tanque está Don Ángel Sansoni, un amigo de toda la vida. Gente con la que Cestari, tuvo y tiene históricamente una gran relación».

Año 1930. Andrés Cestari (1° generación), Juan Fernando Cestari (2° generación) y Ángel Sansoni, entre otros.

La disertación se produjo en una semana muy significativa y así lo manifestó Néstor Cestari: «El 11 de septiembre sería el cumpleaños numero 97 de mi padre y esta foto nos trae un hermoso recuerdo, y nos hace recordarlo con mucho cariño».
Fue una conversación amena y muy bien recibida por seguidores de la marca y por los medios de comunicación. Un momento único en el que el recuerdo permite repasar la historia y reforzar la identidad, para construir el presente y el futuro de la empresa. Ese ha sido el sello de Cestari a lo largo de estos 93 años.
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Cumplimos 93 años

Hoy, 27 de agosto de 2020, Industrias Metalúrgicas Cestari cumple 93 años de vida.

Cestari es una empresa pionera en la maquinaria agrícola argentina, construida por pequeñas historias que han dado lugar a una gran historia.

Cestari es una empresa familiar que ha apostado siempre al trabajo y la innovación.

Este presente es el resultado de trabajar cada día como si fuese el ultimo, y como si cada cliente fuese único.

«Somos Cestari» es mucho más que una frase, significa todo lo que la empresa abarca como equipo humano y todas las partes que construyen este presente.

Feliz aniversario para cada uno de los que trabajaron y trabajan, creyeron y creen, en Industrias Metalúrgicas Cestari.

 

 

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Se jubiló hace un año luego de 42 años en Industrias Metalúrgicas Cestari y su recuerdo aún sigue latente. La empresa aún lo extraña y Juan Manuel Reynoso no olvida la fábrica. En esta nota recuerda algunos momentos de su historia con Cestari.

 


“Yo entré el primer día hábil de enero de 1977 y me fui a fines de junio del 2019, o sea que trabajé 42 años de mi vida exactamente. Yo que soy afecto a las matemáticas y me gustan, el 60% exacto de mi vida estuve trabajando en Cestari”, empieza esta nota Juan Manuel Reynoso, y agrega: “Así que mira vos si es importante para mí Cestari, fundamental, toda una vida”.

 

Cestari marca la vida de las personas y colaboradores. Y los colaboradores, sin dudas marcaron la vida de nuestra empresa a lo largo de estos 92 años. Es el caso de Juan Manuel que hoy disfruta de su jubilación pero sigue en contacto con nosotros y hoy nos cuenta su historia con Cestari.

¿Cómo fueron tus inicios en la fábrica?

– Cuando yo entré éramos pocos empleados, pocos proveedores, clientes exclusivamente de la provincia de Buenos Aires, con los que trataba Nino. En ese momento yo me encargaba de llevar la contabilidad, la caja a mano, después se volcaba al libro diario. Todo lo hacíamos nosotros, el pago de impuestos, los aportes jubilatorios, todas esas cosas las hacíamos nosotros. Era poca gente, más simple que ahora, todo manual.

 

Entre las tareas que realizó Juan Manuel Reynoso podemos nombrar muchas. Por momentos fue administrativo, por momentos vendió tolvas y hasta manejó el transporte. “Entre las cosas que hice, excepto comprar, que siempre era atribución de Nino y cuando entró Horacio, se encargó él, o la parte técnica, he hecho de todo. Incluso, llevé tolvas, hice viajes con tolvas, de tiro, de 12 toneladas, de Buenos Aires, Santa Fe y La Pampa, hasta Tucumán”, cuenta.

“De a poco yo terminé haciendo lo que hice hasta último momento, la facturación, el despacho de los acoplados, el trato con los concesionarios, clientes que posiblemente, a través de tantos años, me consideraban parte de la empresa, nacido con la empresa”, cuenta con orgullo Juan Manuel.

 ¿Cómo fue la relación con tus compañeros?

-Con respecto a los compañeros, nunca he tenido realmente inconvenientes con nadie. Siempre he tenido muy buena relación con todos, desde la oficina y el taller. Marcelo Giuli fue un puntal, porque siempre estuvo, desde el principio apoyándome en todo, sabiendo de todo y conociendo todo. Luego, con la implementación de las nuevas directivas, relacionadas con la norma ISO y demás, donde él comenzó a ejercer la gerencia, siguió acompañándome. Marcelo es un tipo súper capaz, una excelente persona, con quien siempre una excelente relación.

¿Cómo fue tu relación con la empresa?

-Nino siempre decía que Cestari era una gran familia. Y uno también va incorporándose a eso, porque 42 años si no estás como familia y no la aguantas. Como toda familia, hay momentos buenos y otros no tan buenos. Los no tan buenos, te puedo decir que Nino era muy estricto con los horarios, por ejemplo, entonces uno tenía miedo de pedir permiso para ir al médico, no para salir a pasear.

Pero los buenos momentos son miles, desde la ayuda económica que muchas veces me han dado, hasta la vez que más recuerdo, cuando mi hijo se enfermó de escarlatina, que el médico de Pergamino nos dijo que tenía que mandarlo a Rosario. Ahí Néstor me trajo su auto con combustible y todo para que yo me fuera a Rosario, casi me obligó a ir. Gracias a eso lo salvamos a mi hijo.

También el hermoso regalo que me dieron de despedida. Esas son las cosas buenas, que son la mayoría. Por eso te digo que sí, es una gran familia.

Juan Manuel Reynoso  fue parte de los últimos 42 años de Industrias Metalúrgicas Cestari y puede contar todos los procesos desde las primeras tolvas hasta los últimos desarrollos. Además fue parte de épocas difíciles para las empresas argentinas donde nuestra fábrica pensó estrategias para seguir adelante brindando calidad y eficiencia en sus productos, pensando siempre en mantener las fuentes de trabajo por sobre todas las cosas.

“Esa Línea de conducta, de honradez, ese dar la cara, siempre caracterizó a la familia y a la empresa, y se trasladaba a los empleados, a nosotros. Porque por ejemplo era casi una garantía, ir a un negocio y un comercio, sacar un crédito o pedir algo y decís ‘trabajo en Cestari’. La gente sabía que si trabajaba en Cestari era primero un empleado bueno y si Cestari lo tomaba es porque era buena persona”, cuenta con orgullo.

-Imaginamos que tenés muchísimas anécdotas…

Anécdotas hay miles, imagínate en tantos años de trabajo. Una que recuerdo siempre es que a Don Nino no le gustaba que tomáramos mate, no quería. Pero bueno, nosotros nos las arreglábamos para tomar unos mates. Cuando él salía, sacábamos la yerba y el mate y tomábamos mates escondidos. Cuando Nino aparecía por el portón grande del frente, guardaban todo rápido. Pero Nino venía y tocaba la pava que estaba caliente y salía muy enojado. Entre todos pensamos un truco, cuando calentábamos el agua enfriábamos todo para que no se de cuenta. Pero Nino, zorro viejo, quería encontrar una prueba y un día en vez de aparecer por el frente se apareció por la puerta de atrás y nos agarró tomando mates… Decí que estaba Néstor con nosotros y por eso nos salvamos de un reto más grande.

 

Miles de historias y anécdotas quedaron afuera de esta nota. Es que Juan Manuel Reynoso fue y es parte importante de nuestra historia. Lo demuestra su predisposición y emoción al contarnos su historia con Cestari. Y nosotros estamos felices de poder transmitirla.

 

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Arnaud es uno de nuestros clientes de Rumania, quien nos muestra el trabajo de nuestra tolva en la siembra de girasol, abasteciendo la sembradora air drill. Este tipo de postales se suma a muchas otras que siguen apareciendo y compartimos con ustedes. Cestari es mundial y el mercado europeo, luego de muchos años de trabajo, abrió sus puertas definitivamente a nuestras tolvas.

Cestari en Rumania

¿Cómo se trabaja en los campos de Europa?

En Europa la estructura de propiedad del campo es diferente a la de Argentina. Allí hay muchos pequeños propietarios de pequeñas parcelas y la estructura no concibe, por ejemplo, la existencia de contratistas de manera generalizada.

En nuestro país los contratistas (prestadores de servicios) tienen a su cargo el 90% de la cosecha de granos (contratistas de cosecha) y el 70% de su siembra (contratistas de siembra), correspondiéndole el resto a los propietarios de campos y equipos.

En Europa el propietario del campo es propietario de su equipo de trabajo. La tolva autodescargable de cosecha se utiliza también para la siembra, es decir que se maximiza la herramienta como capital.

Los propietarios del campo utilizan la tolva en su plenitud, la usan para la cosecha y para cargar la sembradora. El uso de la tolva autodescargable es durante todo el año, en época de cosecha y época de siembra.

Las tolvas en Europa suelen usar boggie, un sistema derodadura muy utilizado, con un eje (eje balancín central), cuatro neumáticos y apoyo en tractor. Este sistema aumenta el área de pisada y disminuye la presión sobre el suelo al estar los neumáticos alineados juntos. Este tipo de máquinas se puede usar en todo tipo de terrenos para cosecha y acarreo de cereales a silos por caminos consolidados.

Arnaud  cuenta con una tolva ST 24.000 Lts. con boggie, adaptada para la siembra y una tolva FL 20.500 Lts. con boggie, tradicional para cosecha.

Somos Cestari y llegamos a diferentes lugares del mundo. Nos encanta contarles estas historias y el desarrollo de nuestros productos por el mundo.

 

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Horacio Paludi hace 25 que trabaja en Industrias Metalúrgicas Cestari. Desde hace 18 años está encargado del Departamento de Compras de la empresa y trabaja con nuestros proveedores.
“Cestari es mi familia, literalmente es mi familia”, dice Horacio y amplía con confianza y humor: “Soy familiar y se me debe haber tenido una confianza y alguna compasión». 
 
-¿Tenés alguna anécdota destacada en la empresa?
-Tengo muchísimas anécdotas pero una que es mi favorita. Fue allá por el año 1997, el Presidente era Menem, estábamos en la Rural de Palermo con mi amigo Negrini (Es importante contarles que Aníbal Negrini fue un empleado histórico de Cestari, al que todos conocían como «Negri», ó simplemente Negrini. Aparece en el recuerdo de muchos de nuestros colaboradores), él manejaba el tractor, y la tolva iba cargada de gorras y tirábamos gorras y había alegría. Íbamos a paso de hombre y la gente nos pedía gorras. De golpe viene la seguridad y nos dijo: “No vayan a parar en el palco oficial por favor”. Y Negrini me miraba porque habíamos planeado parar. Pero el de seguridad iba al lado. Cuando pasamos por el palco oficial estaba Menem y Negrini sonrió y no paró pero bajó la velocidad de tal forma que fue prácticamente lo mismo y ahí tiré una gorra que fue como por un tubo y llegó a las manos del Presidente, y la agarró y se la puso. Me quise morir, a parte una ovación de la gente, aplausos, risas, el mismo Presidente sonreía y nos saludaba. La seguridad nos hizo mover la tolva y casi nos mata, pero habíamos logrado el objetivo. Todo el mundo nos llamaba que habían visto al Presidente con la gorra de Cestari por televisión. Es una anécdota para mi imborrable, no solo por la situación sino por mi compañero, Negrini. Él era una persona que tenía mucha alegría y un compañero de trabajo muy positivo, en todo, para encontrar una solución. Fue un excelente compañero y lo recordamos siempre.
Con respecto al paso de los años en la empresa Paludi analiza: “La empresa ha recibido en estos últimos años una inyección de gente joven, que sigue creciendo. Y ni hablar de la 4° generación de Cestari. Yo creo que la suerte que tuvo Néstor Cestari que sus hijos se hayan dedicado a la empresa de la forma que lo han hecho, con la responsabilidad que lo han hecho, beneficia mucho a la empresa”.
Horacio Paludi tiene la camiseta puesta de Cestari y representa a la fabrica en cada lugar a donde va. Su mirada sobre el futuro es muy esperanzadora: “Yo veo todo como muy positivo lo que viene para la empresa en el futuro, la veo muy sólida. Por supuesto que está acostumbrada a lo que pasan las empresas acá en Argentina, pero como Cestari da los pasos siempre en la medida que los puede ir dando, está muy sólida, muy bien equipada, se ha invertido muchísimo en maquinarias”.
“Creo que la nueva generación Cestari la va a hacer más fuerte y la va a hacer crecer aún más”, manifiesta y cierra con emoción: “Yo estoy muy contento de haber pasado tantos años en esta empresa”.
 
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Volvemos a citar historias muy nuestras. Historias cercanas que conectan con nuestros 92 años de vida. Bajo el lema #TuHistoriaConCestari nos animamos a compartir con ustedes historias de vida que vale la pena leer.

Rubén Bramante, Tito, trabaja en Industrias Metalúrgicas Cestari desde hace 43 años.

Y su tarea es fundamental, cada día, en nuestra empresa. Un histórico de Cestari nos cuenta: “He pasado por diversos trabajos acá. Mi primer trabajo cuando entré fue el torno, yo no sabía nada, me pusieron ahí, y fui aprendiendo” y agrega: “Por eso digo que esta fábrica es una escuela”. Tito ingresó de muy joven a nuestra fábrica y aprendió a trabajar y él mismo ayudó y enseño a otros que fueron llegando.

“Hasta que llegó la plegadora y la guillotina, con Néstor Balduzzi empezamos a aprender y a trabajar con esas máquinas. Después de un tiempo empecé a manejar la plegadora y guillotina, junto a Nino Cestari, también”, cuenta Tito y agrega: “Fuimos haciendo diferentes desarrollos hasta que aparecieron las tolvas autodescargables”.

Sobre el surgimiento de la tolva autodescargable la anécdota es imperdible: “Don Nino, acá adelante donde hoy están los escritorios, con tiza dibujó la tolva en el piso, la hizo en tamaño natural, el lateral del acoplado, marcó el chasis, la dirección del eje, etc.”.  

Con un dejo de emoción cuenta que “ahí empezó el desarrollo de la primera tolva, torneamos cajas, hacíamos cajas de mando, soldábamos, de todo tipo de pruebas”. Sin dudas todo un proceso de creación y producción que se hacía “a ojo y experiencia”.

El hecho que recuerda Tito no es un hecho más. Ese día, en ese dibujo en el piso, nacía la primera tolva autodescargable de nuestro país. Desde ese día cambiaría el sistema de cosecha en Argentina.

Rubén Bramante pasó por diferentes sectores y manejo diferentes maquinarias. Incluso formó parte del proceso de venta de nuestras tolvas en el exterior. “Conozco más de 10 países, viajábamos con Néstor (Cestari) llevando nuestras tolvas” cuenta con orgullo.

Hoy se encuentra en el sector de desarrollo y es una persona de consulta constante. La fábrica marcó su vida y sus palabras lo dicen todo: “Cestari para mi es todo, es con lo que vivo, no tengo otra cosa. Es parte de mi vida”.

Tito pasó por dos de las transiciones que experimentó Industrias Metalúrgicas Cestari, el paso de Nino a Néstor y la actual incorporación de la 4° generación de la empresa. “Las transiciones no fueron fáciles pero se fueron llevando con trabajo y ganas de seguir creciendo”, cuenta y completa: “Espero que la 4° generación siga adelante, sé que lo van a hacer”.

Bramante vuelve a cada rato a sus referentes, esos que lo ayudaron en su camino. En su relato suenan apellidos con peso propio, como Balduzzi, Guarino, Sosa y Negrini. “Con Balduzzi y Don Nino pasé mucho tiempo y puedo decir que ellos fueron referentes míos”.

-¿Qué pensás del futuro de la empresa?

-El futuro, qué palabra. Yo lo veo bien porque la empresa está bien parada, aunque nos moleste la economía del país. Si el país arranca, Cestari, nosotros, estamos preparados para ir al frente. A mí me queda poco para jubilarme pero siempre voy a estar para colaborar.

Tito Bramante una historia de 43 años junto a Cestari.

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